“BENITO CERENO / BILLY BUDD / BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE”

Herman Melville


Se trata de una obra maestra de la narración corta, Bartleby, el escribiente, escrito en 1853, constituye una pieza anticipatoria de la literatura existencialista y del absurdo.

Un joven es contratado en una notaría de Wall Street, en el Nueva York de los albores de un “nuevo mundo”, burocratizado y capitalista. Se llama Bartleby. Encargado de copiar actas jurídicas, demuestra una eficacia admirable y su energía es tan contagiosa que empuja a sus compañeros a dar lo mejor de sí mismos.

Un día todo cambia. Su jefe le pide cotejar unos documentos para verificarlos –un trabajo normal, rutinario, aunque ajeno al cometido para el que fue contratado–; y él le contesta con educación, pero con firmeza: “preferiría no hacerlo”. Poco a poco, Bartleby declinará toda proposición, toda oferta de ayuda, incluso la exhortación final a dejar el puesto de trabajo, con esas pocas palabras, “preferiría no hacerlo”, que repite como un mantra…

La resistencia de Bartleby es misteriosa. Es la personificación del enigma absoluto.

Casi desde su publicación la influencia de esta obra ha sido imponente. Albert Camus lo consideraba uno de sus referentes, Borges veía en él temas kafkianos, otros autores lo comparaban con la obra de Beckett o con el Yvonne del polaco Gombrowicz… Y así hasta nuestros días, en los que Vila-Matas acuñó el término bartleby para hacer referencia a los escritores que renunciaron a seguir escribiendo. Pocas veces un relato breve ha imprimido una huella tan amplia en toda nuestra cultura literaria.

Será una forma de acercarnos a la obra de uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XIX Herman Melville

HERMAN MELVILLE (1819-1891) nació en Nueva York, hijo de un próspero importador que moriría completamente arruinado en 1832. Tras la muerte de su padre, trabajó en un banco y en una escuela, y embarcó como grumete en un viaje a Liverpool antes de hacerse a la mar en1841 en el ballenero Acushnet, rumbo a los mares del Sur, embarcación que abandonaría un año más tarde en las islas Marquesas. 

Después de numerosas aventuras en Tahití y Honolulú, regresa en 1844 a su hogar, donde inicia la redacción de sus primeros textos narrativos, ambientados en sus experiencias marítimas: Taipi (1846); Omoo (1847); Mardi (1849); Redburn (1849) y White Jacket (1850) apuntan algunos de los temas y obsesiones que serán llevados a elevadas cotas literarias en sus obras más importantes y celebradas, como Moby Dick (1851); Pierre o las ambigüedades (1852); Benito Cereno (1856); Bartleby el escribiente (1856) o Billy Budd  (publicado póstumamente en 1924).

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